Jugar con tu pareja es el remedio contra la infelicidad

Me encontré con esta foto en el muro de Naty y me pareció que hacerle un robado para graficar mi lalolilolá de hoy no estaría penado.

Me vi en esa foto, y he aquí el sabor de la felicidad, esto no me provocó ningún pensamiento sexual, todo lo contrario, me acercó un pensamiento lúdico, natural, de amigos-amor que juegan a vivir. Pueden pasar meses sin sexo, de hecho esto experimentamos con Xavito debido a mi viaje a Buenos Aires, pero la capacidad de jugar con tu pareja estés donde estés, las miradas atrevidas y complotadas, los bailes, las palabras inventadas, los recorridos de la mano por los escasos metros cuadrados de la cocina, las canciones de mediodía con una guitarra que termina desafinada cuando cae la noche, las carcajadas con la luz apagada cuando un pulgar se mete en el culete y los pases de modelo desnudos y con sombrero; eso, eso sí que no puede faltar en una pareja.

Por eso, mi lalolilolálolailoleré de hoy es para los que confían en quien eligen para convivir, en los que se enloquecen por llegar a casa y disfrutan de ella, por los sonidos de las noches de verano, por los que preparan tostadas y le dan la más grande a su pareja, por los que cuando hacen la compra recuerdan «los favoritos» de quien ama, por los perfumes de las pieles, los tandem que pisan la misma piedra y reparan la pinchadura  juntos, por los que hacen culopatín con la alfombra de la entrada por el pasillo de su casa y le inyectan hormonas de felicidad a su corazón.

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