Me asomaré por una puerta que aún no sé cuál es

Me asomaré por una puerta que aún no sé cuál es, conversaré con amapolas que por las noches acunarán mis sueños con su aromática nana natural.

Me asomaré y veré los dos pinos que me pusiste como condición, les pediré que no se muevan de ahí, porque ellos son la garantía para que no te muevas de aquí.

Me asomaré y entrará una brisa de césped recién cortado de un vecino madrugador y añejo, saludaré con la mano alzada y firme para que no se me note la inseguridad del que recién llega.

Con media cabeza visible, espiaré a todos los pájaros que vivirán en mi jardín de sueños, mezclados con mares inventados y pianos de cola; cantaremos juntos odas a los buenos cambios, las buenas nuevas y los «buenos aires».

Aún no tengo la puerta, aún no tengo las ansias, pero tengo cuadernos cargados de frases para combatir los miedos, tengo antídotos para espantar monstruos temerosos y un corazón abierto que hace que las cosas NUNCA resulten difíciles. Te lo comparto. Es tuyo también.

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